
Reunionitis. Cientos de reuniones. La mayoría fracasan cuando alguien abre PowerPoint.
¿Es siempre tiempo bien invertido? Si tu respuesta es no, este post es para ti. Te haré muchas preguntas para que tú mismo encuentres las respuestas que te llevarán a ver las presentaciones de forma radicalmente diferente. Es el método socrático: si alguna pregunta te incomoda es justo porque merece ser pensada.

¿Alguna vez te arrepentiste de asistir a una presentación? ¿Fue porque no te quedó claro el mensaje, te abrumaron con detalles superfluos, era mejor leer el PowerPoint a solas…? en resumen, ¿fue porque no se comunicó bien?
Y la pregunta más necesaria aunque quizá dolorosa: ¿crees que alguno de los asistentes pensó lo mismo cuando tú presentabas? Si tu respuesta brutalmente honesta es que sí… ¿harás algo para cambiarlo?
¿Planificas tu presentación pensando en ti o pensando en la audiencia?
¿Puedes saber si son tus presentaciones efectivas sin tener un objetivo cristalino con ella? ¿Este objetivo conlleva persuadir a tu audiencia de algo? ¿Conoces los pilares de la persuasión?
Las presentaciones no son un trámite: son momentos donde se gana o se pierde influencia. No te dejes llevar por la inercia de las mentiras reconfortantes, del “siempre se ha hecho así”.
¿Crees que las empresas necesitan más contenido, o mensajes y diseño relevantes para tomar mejores decisiones?
¿Toda tu presentación está al servicio de una idea clara como mensaje central?
¿Esta idea conecta una acción concreta con un beneficio claro?
Si al terminar preguntaran a los asistentes cuál era tu mensaje central, ¿crees que todos dirían algo parecido? ¿Coincidiría con lo que tú tenías en mente?
¿Al presentar, lo que cuentas complementa lo que ven en pantalla… o la pantalla complementa lo que dices tú? ¿Quieres que la audiencia te escuche, o que lea tu PowerPoint, o ambas cosas a la vez?
¿Crees que quienes presentan bien nacieron con ese don, o es algo que han entrenado? ¿Cómo se puede entrenar esta habilidad?
¿Aprendiste cómo hacer presentaciones en el sistema educativo? Yo tampoco. Por eso he tenido que aprender y entrenar esta habilidad en clubs de oratoria y en sus competiciones, en escenarios TEDx y en salas de empresa. Contextos distintos, mismo patrón: cuando cambia la forma de presentar, cambian las decisiones de la audiencia… y con ellas los resultados.
Ignorar estas preguntas tiene un alto coste: reuniones improductivas, decisiones que se retrasan, ideas valiosas que no consiguen tracción…
Estas preguntas no se responden con 4 consejos rápidos. Se trabajan con método, práctica y feedback. Eso es exactamente lo que hacemos, destilado en un formato práctico, en un taller de presentaciones efectivas para el mundo real de la empresa:
Teoría justa +
práctica necesaria +
feedback personalizado =
mejora radical,
para que las buenas ideas no mueran en malas presentaciones.




